
En una simple analogía, Argentina es Kurdistán. Sus sujetos radicalizados quieren con todas sus fuerzas recibir las mieles que puede dar ponerse abiertamente al servicio de los intereses yankees que siempre fueron opuestos a los nuestros. Pero a diferencia de los kurdos tenemos mucho que perder.
Nunca un bombardeo es una buena noticia. Así como no lo es modificar resultados electorales para perpetrarse en el poder.
En su día 380 con una mayoría en el Congreso, el gobierno de Javier Milei lanzó un DNU completamente alineado con las peores épocas de nuestro país. Como dice Luciana Bertoia:
Más allá de los cambios en las estructuras, lo relevante es lo que se habilita en la práctica. Todas las actividades que se realizan en el ámbito de la inteligencia nacional revisten “carácter encubierto en virtud de su sensibilidad”, dice el DNU 941/2025. Quienes estaban analizando el texto miraban con extrañeza que se usara la palabra “encubierto” y no “secreto”. Durante el macrismo, casi todas las actividades de la entonces Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tenían carácter secreto.
Por nuestro sur ya hay tufo de enemigo interno, vuelven los supuestos anarquistas, la supuesta RAM, los supuestos incendios intencionales, no hay pruebas pero hay luz verde para una cacería de brujas entre pares. Mientras tanto el statu quo de los dueños de la tierra sigue libre de discusión.


