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1366 – Sobre las cartas la mesa

El TEG “Táctica y estrategia de la guerra” fue uno de los juegos preferidos por la sociedad argentina desde su lanzamiento en 1976. Como indica su nombre, es un juego de guerra, cuyos objetivos centrales se ordenan bajo dos premisas: la ocupación de territorios (países) y la destrucción de los ejércitos enemigos. El juego de mesa, que se organiza desde un tablero con una geografía caprichosa, cuenta también con un factor de azar aportado por los dos dados y las cartas que delimitan los objetivos que deberán cumplir los jugadores. Estas cartas muestran siempre su reverso y ocultan el propósito: nadie comienza este juego sabiendo que se proponen los contrincantes. El secreto lleva a la acción y el azar de las partidas invita a poner en práctica diversas tácticas. Como dice Martín Kohan en su libro El país de la guerra, si El estanciero expresaba cabalmente a la Argentina agropecuaria y una oligarquía terrateniente que amasaba fortunas, la aparición del TEG viene a señalar, en clave lúdica, un cambio de época.

El gobierno de Milei se nutre de aquella ficción bélica para consolidar su identidad y su manera de hacer o entender la política. Las permanentes batallas que abre el mandatario con quienes objeten o no compartan milimétricamente sus decisiones viene perfilándose como su ars política. Sin embargo, el panorama de esta semana cambia el escenario de un tirador desquiciado al tablero de las alianzas y divisiones más cercanos a una jugada de TEG de sábado lluvioso.

La vicepresidenta Villarruel habilitó esta semana el tratamiento del DNU 70/23 en la sesión que convocaron los libertarios y los radicales para este jueves en el Senado. El estupor dentro de las mismas filas de LLA se da porque, hasta aquí, el oficialismo no cuenta con los votos necesarios para dar continuidad al DNU y se podría enfrentar a otro golpe legislativo como el de la Ley Ómnibus. La distancia entre Villarruel y el presidente se ensanchan y por más que las cartas estén tapadas se sabe de su acercamiento a Mauricio Macri

Entre los distintos intentos de desactivar el tratamiento en el senado del DNU Milei volvió a jugar con sus fichas de reserva: un ejército de trolls que trabaja en Casa Rosada y que no dudó en instar a colgar a la vicepresidenta en la Plaza” sino se aprobaba el megadecreto. Hasta hace unas horas parecía que la estrategia del presidente surtía efecto, aunque, nuevo plot twist, Villarruel reunió a los senadores que pueden voltear el DNU y los arengó para que voten en contra del DNU en la sesión de este jueves. “Voten lo que tengan que votar, hay que hacer respetar el Congreso”, dijo quien no suele ser una ardiente defensora de las instituciones democráticas. La pregunta ahora vuelve a los demás jugadores, los senadores que no son de Unión por la Patria y que pueden definir las votaciones: Edgardo Kueider Entre Ríos, Camau Espínola (Corrientes), Mónica Silva (Río Negro), Lucila Crexell (Neuquén) y Alejandra Vigo (Córdoba).

Mientras el DNU sigue vigente y el ajuste castiga fuerte, la comunidad intenta a tientas una estrategia de ocupación de los espacios de discusión pública, de visibilización, de la calle, para que no se cumpla el propósito aniquilador de una vida común y solidaria. Las partidas de TEG son extensas, es preciso saberlo.

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