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1352 – La lectura

 (Fuente: ATE Capital)

Los seres humanos del planeta Tierra tenemos dos formas de mirar hacia atrás el suceso que comenzó en marzo de 2020 y que hoy sigue dando coletazos. La Pandemia de SARS-COV19 tuvo dos formas: La de los gobiernos como el de Bolsonaro o Trump que dejaron que pasara lo que tenía que pasar por “adaptación social darwiniana” y los que, como el nuestro, intervinieron al punto en que hicimos muchas ridiculeces como desinfectar nuestras compras.

En la Comarca recordamos la famosa ruptura al medio que impedía visitar familiares, hacer compras o disfrutar de los espacios abiertos. La lectura entonces fue la misma que aplica hoy con el ajuste: Si el gobierno Nacional toma sus medidas de forma pensada para una ciudad que funciona de tal manera, lo mismo haremos aquí. No hubo esfuerzos políticos de negociación o adaptación a realidades regionales hasta luego de que varios habían sufrido excesos por parte de las autoridades. Muchas personas debieron despedir a sus seres queridos a la distancia y muchos quedaron aislados en una suerte de burbuja que hoy se endureció. El colmo fue la aparición de la famosa foto del festejo multitudinario de la primera dama en pleno Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.
Los ahora gobernantes construyeron su triunfo reciente con esta primera base.

Lo que sí entraba de forma constante en los hogares era la información falsa, las frustraciones, las voces de enojo y supuestas soluciones facilistas. Creció ese murmullo del enojo y dio calor a los discursos de odio, de pseudo ciencia y de rechazo al Estado. Las consecuencias de las medidas preventivas fueron miles de vidas salvadas y el efecto positivo de la prevención que es por supuesto invisible. Las consecuencias de la política haragana saltan a la vista.

En laSirena no estamos de acuerdo con que todo es lo mismo. En ese momento hablábamos de cuidados. De pasarse de rosca con hacer uso de las capacidades del Estado de “intervenirnos”. Hoy asistimos a una destrucción masiva de la moral, la soberanía y la historia de nuestro país.
Nos comanda una conciencia generalizada de que estamos pasando “lo que teníamos que pasar” para salir de una ficción que creó ese Estado de cuidados. Se suma el mal manejo del mandato anterior para dar las batallas contra el peor de los males del capitalismo que es la concentración de la riqueza.

Hoy, vemos ante nuestros ojos como el gobierno Nacional se comporta de forma despiadada con los trabajadores, jubilados, cooperativas, instituciones, medios, artistas, deportistas… Los gobiernos provinciales surfean ese contexto y en muchos casos lo aprovechan.

Pero esta vez, una vez horadado el vínculo con el Estado la lectura es inversa. Si en la pandemia la responsabilidad de lo negativo era la del gobierno Nacional por cínico, hoy la lectura popular es que el gobierno Nacional no tiene nada que ver con la crisis porque llegó a hacernos pasar el último mal trago antes de la reconstrucción.

Son tiempos en que tenemos que volver a escribir nuestra historia para que la lectura sea más sencilla: si estás sufriendo por subsistir, el camino es el incorrecto.

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