“Contra la estupidez estamos indefensos”, decía Bonhoeffer mientras presenciaba con angustia el declive de la humanidad hacia el nazismo. En una discusión con estúpidos, las razones caen en oídos sordos porque el estúpido -a diferencia del malicioso- está muy satisfecho de sí mismo. Por ello hay que cuidarse cuando se contradice los estúpidos argumentos de […]


